COLUMNISTAS INVITADOS. Escribe Eduardo DSa Viá. A propósito del balotaje universitario, una reflexión sobre la falta de propuestas acerca de los perfiles profesionales, la adecuación de los planes de estudio y el rol central de los estudiantes en la educación superior.
La Universidad Nacional de Cuyo se encuentra en una jornada decisiva para definir el rumbo institucional que tomará durante los próximos cuatro años [source: 1]. En este contexto de segunda vuelta electoral, la comunidad universitaria se debate entre la continuidad del statu quo o una transformación profunda orientada a la inserción de la institución en un mundo que evoluciona de manera acelerada. Si bien las propuestas de las duplas candidatas se han centrado principalmente en la vinculación institucional con la sociedad y la administración austera de los recursos provistos por la Nación, emergen preocupaciones sobre la ausencia de debates estructurales dentro de las plataformas de campaña.
La principal inquietud radica en la falta de menciones explícitas orientadas a definir el perfil de los futuros egresados y la necesaria actualización de los planes de estudio para adaptarlos a las exigencias globales. Con miradas contrapuestas entre la experiencia ejecutiva internacional de la dupla ganadora en primera vuelta y la trayectoria estrictamente docente de la fórmula compuesta por Adriana García y Ana Sisti, el llamado a los electores, especialmente a los alumnos, es a reflexionar sobre qué modelo pedagógico y de servicio público guiará las aulas, recordando que los estudiantes y las necesidades de la población son la razón de ser de la universidad.
La columna completa de Eduardo Da Viá
SEGUNDA VUELTA ELECTORAL EN LA UNCUYO
Hoy es un día clave para el devenir de nuestra querida Universidad, dado que se habrán de definir de entre dos duplas de candidatos, aquella que gobernará los destinos de la institución durante 4 largos años; período en cual habrá que verse si la opción es el statu quo o el verdadero hacia una inserción en un mundo que evoluciona en una forma tan acelerada como nunca se vio desde el principio de la humanidad.
Como ejemplo puede servir la exposición en espacio Yacopini de los dos vehículos chino que se exhiben y que muestran un cambio radical en el concepto del perfil automotriz. No tienen parangón ni siquiera en la intimidad del otro gigante tecnológico como lo es Estados Unidos de NA. Y no es casual que sea así, es el fruto de muchos años de progreso sostenido con una meta clara: ser los mejores.
Volviendo al tema de esta nota, estimo que ambas duplas aspirantes a los máximos cargos directivos se han referido fundamentalmente en la necesidad de que la Universidad se integre a la sociedad en forma efectiva y no declamatoria, por un parte; por otra a la administración de los recursos al parecer insuficientes que aporta la Nación, pero siempre estamos hablando de vínculos extra institucionales y de administración no digo de la pobreza, sino de la austeridad.
Pero me alarma no hacer leído ni una palabra acerca de los planes respecto de los perfiles con que se pretenderá egresen los nuevos profesionales de las distintas carreras, tampoco de la adaptación que necesariamente deberán sufrir los planes de estudios pertinentes.
En el caso de la dupla ganadora en primera vuelta destaca el hecho de que el candidato Gabriel Fidel es experto en economía, industria vitivinícola y enoturismo y políticas públicas con foco regional e internacional. La docencia no ha sido evidentemente su modus vivendi.
Su compañera de equipo es Decana en Ciencias Agrarias lo que garantiza su vocación docente, pero tampoco se refirió a si trae aires de cambio necesarios para la inserción de la UNCUYO en el concierto de las Universidades nacionales y extranjeras de primer nivel.
Sus oponentes, Adriana García y Ana Sisti en cambio, aunque jóvenes aún, sí se han dedicado desde siempre a la enseñanza como eje conductor de sus respectivas vidas, hasta alcanzar ambas el nivel más alto, decanas de la Facultad de Educación, contando con clara aceptación por parte de los electores que las apoyaron con sus votos.
Me preocupa que la contienda, a nivel discursos no hagan referencia a un hecho que no por obvio deja de ser fundamental, y es que los rectores, vice rectores, el resto del cuerpo docente administrativo y de apoyo existen por la simple razón de que hay jóvenes que desean estudiar, vale decir porque hay ALUMNOS; sin ellos todo lo demás desaparecería en el acto .
En mi condición de Profesor Asociado de Cirugía en Ciencias Médicas, siempre les recordé a mis docentes que estábamos ahí gracias a que tenemos cientos de jóvenes que desean abrazar esta noble carrera, y que nuestra misión era prepararlos para ser egresados con conocimientos sólidos y con el concepto claro de que la medicina, como cualquier otra actividad que se estudia en la Universidad, progresa día a día y por tanto que el estudio no termina con la graduación, sino que ésta es sólo una etapa de un aprendizaje que deberán continuar durante toda su vida activa .
Me preocupa pensar que no se les transmite esa noción con la claridad que corresponde, por ello es que el perfil del egresado debe ser claramente la idoneidad con que se recibe y la promesa implícita de seguir actualizándose mientras ejerza la profesión elegida.
Pero en el caso especial de Medicina, los alumnos también deben ser aleccionados de que están ahí, en condición de tales, porque hay ENFERMOS que los requieren.
Y lo mismo ocurre con todas y cada una de las carreras que se imparten, somos servidores públicos que atendemos a las necesidades de la población que nos sufraga y que necesita profesionales actualizados y con vocación de servicio.
Es precisamente en la definición de los perfiles donde deben deponerse banderías políticas y consensuar modelos devenidos de las necesidades de la sociedad.
¿Cómo deben ser los planes de estudios?, muy simple y a la vez muy seria la respuesta: adecuados a los perfiles.
En mi humilde opinión estimo que la dupla García – Sisti está en esa tesitura.
Y los alumnos deben pensar muy bien en sí mismos, qué desean llegar a ser, es vocación, pasión o mero interés de disponer de una profesión que les asegure un pasar muy holgado y en base a eso apoyar con su voto a quienes al menos aparentemente, se adecuarían a sus esperanzas.
EDUARDO ATILIO DAVIÁ Profesor Asociado de Clínica Quirúrgica. Jubilado en la Práctica pero Activo en la Vocación.
